Análisis: And Yet It Moves. Steam, PC

Eppur si muove

Esta fue la fresca que tuvo a bien soltar, según cuenta la tradición, Galileo Galilei al tribunal de la Santa Inquisición tras renegar, obligado, de su teoría heliocéntrica. “Y sin embargo se mueve”, dijo, dando lugar al primer caso documentado de la paradoja del baturro.

La sociedad (y sobre todo la Iglesia Católica) de principios del siglo XVII no estaba preparada para asimilar que el universo no giraba alrededor del hombre, en aquella época se estilaba más pensar que el ser humano era el ombligo del mundo.

A pesar de esta aparente contradicción, y como máxima expresión de la teoría antropocéntrica, todo el universo de And Yet It Moves gira alrededor del protagonista, literalmente. Planteado como un juego de plataformas en el más estricto sentido de la palabra: “Ve de A a B, y por favor, no te mates”, le da una vuelta (unos cuantos cientos, en realidad) a la mecánica habitual del género y nos otorga el control sobre la orientación del mundo con lo que ello conlleva. Haciendo girar la pantalla en incrementos de 90º alcanzaremos zonas inaccesibles a priori. No existe un suelo y un techo, sólo un plano de referencia por el que nos movemos hasta que el nivel nos obliga a cambiarlo, alterando de esta manera la gravedad. Fácil, ¿no? NO.

Gira el mundo gira…

La mecánica newtoniana está muy bien para entender cómo se comportan los cuerpos en movimiento, pero cuando se trata de llegar a una plataforma inaccesible mediante la manipulación de la gravedad, es una guarrada. Cada vez que giremos el mundo, se alterará nuestra dirección de caída pero conservaremos nuestra velocidad, de manera que cuidado con los saltos largos o los giros de 180º porque pueden resultar en un desagradable final.

Saltando en la jungla

Cuidado al girar el mundo en medio de un salto, un brinco de dos palmos se convierte fácilmente en una caída al vacío (y su correspondiente despedazamiento).

Para complicar un poco más las cosas, ciertas secciones de los niveles también se verán influenciadas por nuestras alteraciones de la gravedad, de manera que rocas, llamas, plataformas y otros elementos se comportarán en consecuencia, pudiendo vernos perseguidos por una avalancha de rocas que reposaba tranquilamente en un hoyo segundos atrás. De igual manera hay elementos en algunos escenarios que se mueven ajenos a nuestro control, y que pueden llegar a aplastarnos si no andamos con cuidado.

Ocasionalmente nos encontraremos con puzles recurrentes de sencilla resolución y que resolveremos, cómo no, alterando la orientación del mundo una y otra vez. ¿Hay un mono que no te deja pasar? Hazle llegar unos plátanos. Sencillo y efectivo.

Difícil

Salir de éste embrollo sin ser aplastado puede resultar más difícil de lo que parece...

Hecho a mano

And Yet It Moves es un juego que ataca directamente a nuestra sensibilidad audiovisual, y en ello reside gran parte de su fuerza. Nuestro personaje está dibujado a mano, y todos los elementos que componen el mundo donde se desarrolla la acción son partes arrancadas de ilustraciones y fotografías, una suerte de collage montado a mano que empieza como un paseo bucólico hasta llegar a convertirse en un viaje de ácido en los últimos compases del juego. Es todo un espectáculo digno de ver en movimiento y el choque entre estilos es sin duda alguna acertadísimo.

Colorines que dan vueltas, y vueltas, y vueltas, y vue...

Colorines que dan vueltas, y vueltas, y vueltas, y vue...

El apartado sonoro también es para echarle de comer aparte. Desde la minimalista banda sonora hasta los efectos de sonido (inolvidable y pegadizo el schotch que suena cuando muere el personaje), todo está generado a partir de voces humanas debidamente tratadas, componiendo un acompañamiento, entre vocal y musical, que acaba de redondear un apartado audiovisual a caballo entre lo raro y lo innovador.

¡Schotch!

¡Schotch!

Y sin embargo, se mueve

No quiero convertir ésta parte del análisis en una reflexión sobre la dirección que ha tomado el mercado del videojuego independiente, pero por el precio que pagué por And Yet It Moves, no me tomo ni un café en el bar de la esquina (aunque ambos pueden llegar a ponerme igual de nervioso) y sin embargo me ha dado de tres a cuatro horas de entretenimiento, y sólo en el modo “historia”. No soy la clase de persona que juega a los modos contrarreloj de los juegos, pero este es uno de esos juegos en que superarse a sí mismo puede ser todo un reto.

Son juegos como este los que te hacen plantear la viabilidad del mercado de las grandes superproducciones a medio y largo plazo. Aun a su precio normal de 8,99€, me resulta mucho más atractivo gastarme 60€ en seis o siete juegos de calidad similar que en el último RPG-beat’em’up-aventura-épica-de-tonos marrones-con-señores-de-armadura-y-espada. Y si yo a estas alturas del partido ya me he dado cuenta, muchos otros lo acabarán haciendo.

Gracias a plataformas de descarga como Steam, el Canal Tienda de Wii, XBLA o PSN, por fin las buenas ideas que priman por encima del marketing o las tendencias han encontrado su canal para llegar al gran público, y esto para nosotros los jugones es bueno, MUY BUENO.

El mercado de producciones de calidad como este And Yet It Moves no tiene apenas representación en los medios, no genera hype en la enésima iteración de la feria de videojuegos más-de-lo-mismo-un-año-más, ni siquiera pretende robar ventas o atraer a la masa de jugadores más tradicional. Y sin embargo, se mueve.

Puedes comprar And Yet It Moves en Steam al precio de 8,99€ y en el Canal Tienda de Wii por 1000 Wii Points

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