Nostalgia Gamer, La generación de los 80 y la magia de los videojuegos (I)

Estamos ya en pleno 2010, la industria de los videojuegos y la sociedad han alcanzado un grado de madurez absolutamente impensable hace unos años, apenas quedan similitudes entre las sensaciones y experiencias que vivimos ahora y las que experimentamos cuando éramos niños. No, no me estoy refiriendo a los juegos, me estoy refiriendo a toda una serie de rituales y experiencias que es imposible que se repitan, porque todo ha cambiado.

Es posible que muchos de nuestros lectores se extrañen o incluso se escandalicen de lo que van a leer a continuación, otros tantos probablemente se sientan identificados con estas vivencias y por supuesto también los habrá que hayan vivido la generación anterior y tengan mucho más que contar. En cualquiera de estos casos, la intención es la de volver al pasado, recordar una época que para muchos fue la más feliz de su vida y ante todo que su recuerdo no quede en el olvido, que la generación actual pueda aunque sea muy fugazmente, ponerse en nuestra piel y saber cómo vivíamos el mundo de los videojuegos los que nacimos en los 80.

En este primer artículo, vamos a irnos al patio del colegio, acaba de sonar la campana y cientos de niños se lanzan a disfrutar de esos minutos de libertad:

ES LA HORA DEL RECREO

¡Al fin el timbre! Llevo dos horas medio dormido y redactando en mi libreta todo lo que nos explica el profesor, si no fuera por las patadas que propina el energúmeno que tengo detrás a mi mochila, estaría en estos momentos soñando con ese nuevo juguete que anuncian en la tele. Por suerte hoy mi madre me ha hecho el bocata de Nocilla y voy a disfrutar del patio como nunca.

00319488

El patio del colegio es como un microplaneta de experiencias, en cada grupo de gente te espera una actividad diferente y divertida pero aun en estos casos, hay veces en las que claramente se percibe que algo destaca especialmente de los demás grupos. Hoy hay menos gente jugando al fútbol, de hecho hasta la cancha de baloncesto tiene cierta atípica soledad, no veo a niñas aplanando papel de plata, a chicos jugando al pilla pilla ni el grupo que siempre está saltando a la comba. Alzando la mirada y buscando concienzudamente la razón de este extraño fenómeno, se puede apreciar a un gran grupo de gente sentada en las escaleras, con la mirada puesta en algo a sus pies. Habrá que acercarse.

Un extraño sonido surge entre los comentarios de la multitud, una especie de pitidos agudos que por alguna razón atraen irremediablemente a los curiosos que se acercan: Se trata de un reloj, o al menos eso parece ser a ojos de cualquier persona. Nada más lejos de la realidad, ¡ese reloj lleva incorporado un videojuego!

Casio-Game20Casio-Game301casiogd8casio-gg9

No me lo podía creer, ni yo ni la decena de niños que nos encontrábamos totalmente absorbidos por esa maravilla de la tecnología, ese reloj fue la chispa que disparó una fiebre que no se pudo detener, la era Casio. Esos relojes del demonio, se convirtieron en la fuente de diversión ilimitada para cientos de niños deseosos de experiencias. Videojuegos, calculadoras, agendas electrónicas… ¡incluso uno que se convertía en mando de televisión!

3-496 game4-920 gamecasio_reloj_calculadorareloj_casio_tv

Era tan increíble, ¡que hasta se podían sumergir en el agua 50 metros! ¡No era necesario quitárselo para hacer natación! Se produjo lo inevitable, la gente prestaba más atención a los dichosos relojes que a las clases, los que además eran agendas electrónicas fueron utilizados como chuletas electrónicas que un profesor jamás descubriría y lo que acabó de colmar el vaso fue que se apagaran “misteriosamente” las televisiones cuando nos ponían ese documental sobre el cuerpo humano, o aquella película antigua que teníamos que ver. Era el fin de nuestra libertad, los relojes pasaron a ser requisados por los profesores y con ellos, nuestra diversión ilimitada.

Pero amigos, eso fue sólo el principio, aún no hemos hablado de las Game & Watch, de los Tamagotchi o de las primeras consolas portátiles, por no hablar de nuestra primera consola de sobremesa. Queda mucho por ver y experimentar, no se vayan todavía.

16 comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.