¿Son los videojuegos cultura?

Para responder a la pregunta que plantea el título del artículo es necesario entrar primero en algunas consideraciones terminológicas. Está claro que los videojuegos forman parte de la cultura contemporánea, si usamos la palabra en su tercera acepción (es decir: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.) Pero no es en este sentido en el cual queremos plantear el debate, sino en el de la segunda acepción: Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.

Parece ir íntimamente ligado el hecho de que una determinada creación sea considerada artística para que también sea considerada cultural. El cine, ejemplo el cual tomaremos como paradigma comparativo en este artículo, junto a la música, parece ser comúnmente aceptado como un arte (concretamente el séptimo) y por lo tanto a nadie le extraña oír una afirmación tal como: el cine es un bien cultural. Por lo tanto, el primer paso es dilucidad si es legítimo considerar a los videojuegos como un producto artístico o no.  Quien niegue que los juegos son arte, seguramente será una persona la cual habrá jugado poco o muy poco, al menos en su inmensa mayoría. Y es que para alguien que haya jugado y disfrutado horas con auténticas maravillas del entretenimiento digital asumir que dichas creaciones son obras artísticas será lo más normal del mundo. Sinceramente, no logro entender cual podría ser la diferencia entre Broken Sword y alguna película, o cómo es posible negar que Shenmue va mucho más allá de un simple juguete electrónico.

Muchos juegos cuentan historias las cuales superan a las presentadas por la mayoría de novelas o films, de la misma forma que otros tantos muestran un acabado visual que nada tiene que envidiar al de muchos dibujantes o pintores. Como en todas las ramas artísticas no todos los productos son de calidad, hay mucha basura difícilmente calificable como decente. Pero esto no es propio de los videojuegos, sino que ocurre tanto en el cine, la música como en la pintura. Sólo hace falta ir a ver la cartelera de un cine cualquier viernes para darse cuenta que de las ocho películas estrenadas, apenas una o ninguna merece la pena realmente, siendo el resto totalmente prescindible. A este respecto me gusta establecer una comparación cuyo uso resulta bastante ilustrativo, aunque es ciertamente muy personal. Para mí, la clásica distinción entre mainstream y alternativo, tan claramente observable en el cine (películas made in Hollywood con argumentos trilladísimos VS cine independiente o de calidad) o en la música (la música de los cuarenta principales VS todo lo demás) poco a poco va apareciendo en nuestro mundillo.

¿Dónde se puede ver? Yo creo que se va abriendo una zanja entre los juegos destinados a un público casual y los destinados a un público más clásico o hardcore.  Si os paráis a pensarlo, los sentimientos son bastante parecidos tanto en un lado como en otro. Para alguien aficionado a escuchar heavy, por ejemplo, El Canto del Loco y demás productos comerciales serán algo de una calidad muy inferior a lo considerado por él como bueno. De la misma forma pasa en el cine, un crítico no puede darle el mismo valor a El Padrino que a Dos Policías Rebeldes 2. Y en los videojuegos esto ya ha llegado, para muchos de nosotros toda esa gama de novedades destinadas a los casual, desde los ‘Imagina ser…’ hasta inventos como Natal, los tenemos como algo que pierde la esencia y la calidad de lo que pensamos que deben ser los videojuegos.

Donde quiero llegar con esta argumentación es a que, por un lado, la industria del videojuego ya está completamente asentada y supera en muchos casos a la musical o la cinematográfica, esto es un hecho irrefutable. Y ahora lo más importante es que se están asentando las bases de lo que podemos llamar concepción artística de los videojuegos, los cuales están siguiendo las líneas ya presentes en la música o el cine (llevando estos bastante más tiempo en la calle).  Si no estoy confundido en mi argumentación (y creo no estarlo), entonces nos encontramos en un momento clave para el futuro de esta afición. Sólo de nosotros depende establecer cómo queremos concebir esto. Se presentan dos opciones principalmente: O bien aceptar la tendencia del ‘todo vale’, asumiendo que cualquier videojuego es bueno y lo consumiremos sin contemplaciones aunque sea una bazofia, o tenemos la opción de exigir a los creadores obras de calidad, dejando claro que no vale cualquier cosa y negarnos a pagar si no es por juegos realmente buenos.

La mejor opción es esta última, pero supone cambiar el chip en muchas de las concepciones habituales de los jugadores. Debemos romper con muchos tópicos, los cuales poco a poco se van cayendo. Para empezar, dejar claro que los videojuegos no son cosa de niños (aunque esto queda claro cuando nos remitimos a las encuestas y estudios sobre los rangos de edad de los gamers). Se trata de un entretenimiento cada vez más adulto, en el cual (de manera similar a la del cine) se pueden encontrar productos destinados a niños, menos niños y mayores. Hay que romper de una vez por todas con las generalizaciones y dejar claro que esto no es tan simple como parece. Un punto clave es empezar a darnos cuenta que los juegos antiguos no son simplemente un conjunto de píxeles inútiles. A nadie con un mínimo de inteligencia se le ocurriría despreciar Casablanca sólo porque tiene más de 60 años y es en blanco y negro. Debemos darnos cuenta de que esto es igual para los juegos; la historia de los mismos es completamente necesaria para entender lo que jugamos ahora. Ciertamente, cada nueva generación que llega a las consolas y PC’s tiende a apreciar menos los orígenes de aquello a lo que están jugando, siendo esto algo común a otras ramas artísticas. En cualquier caso depende de nosotros preservar los juegos. Si hay museos dedicados al cine donde se exponen carteles originales de películas clásicas y demás, debería ir normalizándose la creación de museos dedicados al videojuego y los estudios sobre su historia.

Esto nos lleva a enlazar con los especialistas y analistas de videojuegos. En el cine, se supone al crítico (por muy insoportable que pueda ser) como una persona con unos conocimientos sobre el tema muy superiores a la media. En los videojuegos… ¿Realmente muchos analistas de los medios más importantes saben más que el resto? ¿O sólo dan la impresión de saber venderse mejor que el resto? Por ello debemos exigir que los medios especializados sean rigurosos y traten los temas con objetividad; de nosotros vuelve a depender no consumir lo que no merezca la pena ser consumido. Aquí cobran mucha importancia los blogs, los cuales tienen una mayor independencia y suelen aportar contenidos originales y una visión mucho más interesante. Por último sería necesario que los mismos creadores y diseñadores de videojuegos intentaran crear arte, aún a pesar de estar inmersos en una industria. Esto supone olvidarse lo máximo posible de conseguir ventas al precio que sea e intentar conseguirlas otorgando calidad. Afortunadamente hay muchos juegos de enorme calidad que han visto la luz en estas circunstancias (pongamos como ejemplo a Ico o Shadow of the Colossus), por lo que la esperanza no se debe perder.

Si de aquí a unos años conseguimos entre toda la comunidad de jugadores que estos puntos mencionados no se tuerzan, creo que el camino de los videojuegos como un arte ya será imparable. Darle un carácter más maduro a esta afición, la cual ya tiene más de tres décadas, es esencial, merece la pena pasar al siguiente nivel. Ojalá en un futuro los jugadores existentes miren atrás y nos vean como afortunados por haber podido disfrutar con el lanzamiento de obras de arte como Ultima, Final Fantasy, Monkey Island y tantos otros. Si eso ocurre, entonces ya podremos responder a la pregunta con un contundente ‘sí, los videojuegos son cultura’.

6 comentarios

  • Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Para responder a la pregunta que plantea el título del artículo es necesario entrar primero en algunas consideraciones terminológicas. Está claro que los videojuegos forman parte de la cultura contemporánea, si usamos la……

  • GredXII dice:

    Buen artículo haine, pero creo que hay demasiados conceptos bajo el título del artículo.

    Esto no es malo, pero creo que la idea principal puede desvanecerse si nos vamos por las ramas 😉

    En mi opinión (y comentado el artículo en vez de “quejarme” XD) los videojuegos son cultura, da igual si son los “Imagina ser” o “Pac-Man” desde el momento que son creados y entran a formar parte de la historia y crean una respuesta social son cultura.

    Un “Imagina ser” responde a los intereses de una compañía y a un sector determinado y esto es debido a un movimiento social o cultural.

    La historia de los videojuegos es parte de la historia de la humanidad.

    El problema es que la definición de cultura está prostituida y anclada al pasado…

  • Laocoont dice:

    Si hablamos de videojuegos como cultura decirte que la definición de cultura es tan amplia que engloba hasta las comunidades de aficionados que se reunen para hablar de su colección de sellos.

    Las peliculas de serie B son cultura y mira que algunas son malas. Y como dice GredXII aunque sean Imagina ser debemos permitir que cada cual decida en qué quiere gastar su dinero.

    No vale (o si porque últimamente ya no se) quejarse y después ser el primero en desembolsar dinero en algo que no creamos de calidad. ¿El gasto es una cultura?¿Los bloggers instruimos, informarmos, formamos o simplemente creamos cultura? No lo sé, ojalá el día de mañana en este país dediquen un museo a los videojuegos.

    Tendría millones de visitas y seguramente sería reconocido por más de un “cultureta” de esos que en la TV se apuntan a la moda cultural del momento.

    Un saludo y buen artículo.

  • Esbardo dice:

    Arte y cultura no son lo mismo, para nada. La cultura es ante todo una experiencia social, regula la conducta de los individuos a nivel de colectivo . El arte, sin embargo, busca siempre un cambio a través de una experiencia individual, contemplativa. La identificación de cultura y arte como lo mismo es, por tanto, incorrecta.

    Por otro lado, es cierto que los videojuegos han evolucionado mucho, y que cada vez los recursos narrativos y los conceptos empleados en ellos son más elaborados. Siempre han sido bienes de interés cultural, y cada vez son más relevantes, en tanto que esta industria mueve cada vez más dinero y sus productos atraen cada vez más las masas. Sin embargo, ¿Son arte? Yo creo que no.

    Como he dicho antes, el arte precisa de la contemplación, es una experiencia interna, transformadora, que se vive individualmente. No tiene objetivos ni normas establecidas.

    Un juego precisa de la acción del jugador, tiene objetivos y normas establecidas. La experiencia no se genera a través de la contemplación, sino del feedback que el juego genera a través de los retos que propone, de los adversarios a batir, de la recompensa que el juego da a los jugadores que lo hacen bien y del castigo a quienes lo hacen mal. Y hablo no sólo con respecto a los videojuegos, sino de cualquier juego: Ajedrez, Monopoly, Backgammon, etc. Todos ellos son bienes culturales que merecen la pena conservar y disfrutar una y otra vez, mueven grandes cantidades de gente y dinero, pero ninguno de ellos es arte.

    Hay un crítico de cine en Estados Unidos, Roger Ebert (es como Jaume Figueres pero de allí, una auténtica institución en el tema) que se ha ganado las antipatías de no pocos gamers por exponer, más o menos, lo que yo ahora. Os recomiendo que leáis, traducido o no, el artículo de blog que os pongo a continuación, donde expone su punto de vista al respecto: http://blogs.suntimes.com/ebert/2010/04/video_games_can_never_be_art.html

    Finalmente, gracias haine por este artículo. El tema del arte y la cultura en los videojuegos es un terreno novedoso y resbaladizo para echarle el diente.

  • tiex dice:

    Pues yo creo que si son cultura. Bien es cierto que unos más que otros, pero algunos juegos deberían estar en el museo, porque son autenticas obras de arte. Entre ellos Shadow of the Colossus, una maravilla.

  • KARCHEDON dice:

    CULTURA POPULAR ¡SI! Arte ¡NO!

    Es que me toca mucho la moral el tema de que si los videojuegos son arte o no, está claro, no lo son. Y tan pronto como volvamos a creer en ello, volveremos a tener juegos divertidos.

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