La (r)evolucion informatica en 10 años

Os dejo aquí con una excelente reflexión que han escrito en todopocketpc y que resume de una manera excelente, el salto tecnológico informático en la ultima década. A mi me han saltado unos cuantos suspiros.


Cuesta mucho que nos impresionen. La locura tecnológica en que estamos inmersos ha hecho que difícilmente alguien se emocione ante un nuevo dispositivo o servicio informático. Todo o casi todo es ya posible, y lo que no, en breve lo será. Algunos pensamos ya que todo está inventado y poco margen queda, a pesar del esfuerzo de fabricantes y distribuidores en ofrecernos productos atractivos. Viene bien de vez en cuando hacer un alto y mirar atrás, recapacitar acerca del camino recorrido y apreciar de la tecnología que disponemos actualmente, que a pesar de no se valorada como se merece, es ciencia ficción si remontamos tan sólo 10 años.

Y es que hace 10 años, en 1.997, el producto que iba a revolucionar el mercado era Memphis, evolución natural de Windows 95. Parece ayer cuando en nuestros equipos instalábamos la versión OSR2 esperando a la gran actualización que nos prometían llegaría con Windows 98. En esos primeros meses de 1.997 nuestros navegadores web eran Internet Explorer 3 o Netscape Communicator. A punto de salir estaba Internet Explorer 4.0, junto al cual pretendían también endosarnos una definitiva herramienta para el uso de Internet, y que resultó un rotundo fiasco: WebPC. Windows 98 nos aportaba un escritorio activo, los revolucionarios canales que todo el mundo desactivaba y compatibilidad con dispositivos USB. Todo esto coexistiendo con Windows NT para entornos empresariales y con el ya por aquél entonces decadente OS/2 Warp. Fué también en 1.997 cuando se presentó Windows CE 2.0, exclusivamente para dispositivos Handheld, ya que los Pocket PC aún les faltaba un tiempo para popularizarse entre el público.

En el aspecto hardware el salto es aún más significativo. Creative Labs nos anunciaba la disponibilidad de unas revolucionarias tarjetas de sonido, las SoundBlaster AWE 64 y AWE 64 Gold. La primera de ellas valía 30.000 pesetas y la segunda casi el doble. Las unidades de grabación de CD’s valían alrededor de 80.000 pesetas y lo más importante es que incorporaran la novedosa tecnología IPW, gracias a la cual no perderíamos ningún otro CD durante la grabación.

¿Alguien se acuerda de Number Nine? Bajo esta marca se distribuían unas tarjetas gráficas que en su momento eran de las mejores que podíamos encontrar. Imagine Serie 2 constaba de 8MB de memoria y costaba alrededor de 100.000 pesetas, mientras que su hermana menor, la 9FX Reality costaba alrededor de 30.000 pesetas con un solo MB de memoria. Entre los aceleradores gráficos del momento encontrábamos a S3 con su Virge3D, Matrox y sus MGA, Cirrus con sus Laguna y 3Dfx y la exitosa Voodoo que funcionaba en paralelo a la VGA, todas ellas con un rendimiento gráfico a años luz de la aceleradora más económica presente actualmente en el mercado.

En 1.997 se presentaban los primeros procesadores basados en el juego de instrucciones MMX, que aseguraban un mejor rendimiento sobretodo en aplicaciones multimedia y juegos. ¿Os suena POD? Fué de los primeros juegos a aprovechar las MMX. Las velocidades, entre 166 y 266 Mhz, y los precios, de escándalo comparados con los de los procesadores actuales: 90.000 pesetas el de 200Mhz. También encontrábamos los Pentium Pro que sin pena ni gloria acabaron sucumbiendo para dejar paso a los Pentium 2. ¿Os acordáis de Cyrix? Junto a Intel y AMD conformaban el triángulo de las Bermudas en cuanto a procesadores. Hasta al Intel DX4 a 100 las placas eran mas o menos compatibles con todos los procesadores y la llegada del Pentium, que requería una placa específica y no compatible con las otras marcas, levantaró ampollas. También estábamos en plena era de los remarcados, que tantos quebraderos de cabeza dio a clientes y proveedores. A finales de ese año vimos los primeros Pentium II, eso si, a unos precios estratosféricos.

Por esas fechas Apple era un producto minoritario y elitista. Entre algunos de los portátiles que presentó ese año encontramos al PowerBook 1400, que salió al mercado en febrero con un procesador PowerPC a 117Mhz, 16MB de RAM y disco duro de 1 GB. El precio, alucinante: 560.000 pesetas. También estaba el PowerBook 3400, con el procesador más rápido del mundo en un portátil: 240Mhz. 16MB de RAM y 3GB de disco duro conformaban las características de este portátil, con un precio de venta alrededor del millón de pesetas.

Sun Microsystems estaba en boca de todos al haber presentado hacía relativamente poco una tecnología que perdura a día de hoy: Java. Sun estaba también en ese momento enfrascada en la fabricación de ordenadores con procesadores UltraSPARC a 143 Mhz y de 64 bits, con 64MB de memoria RAM y disco duro de 2GB Fast/Wide SCSI, a un precio de 1.600.000 pesetas. Una estación de trabajo gráfico al alcance de poquísimos. Un ordenador más modesto, con un Pentium a 150Mhz, 32 MB de memoria EDO y disco de 2GB costaba unas 300.000 pesetas. Un módem de 33.600 baudios, unas 25.000.

En ese mismo año se empezaba a valorar la posibilidad de anular los puertos ISA y regular automáticamente la velocidad de los procesadores dejando de lado los tediosos “jumpers” para configurar velocidad y reloj en placas base. Era la época de Jet Internet, CTV y sucedáneos, con unas tarifas de precios bastante superiores a las actuales.PCFutbol era el juego de moda en España y Adobe presentaba Photoshop 4. Autocad R14 hacía aparición en la primavera y HP y Microsoft estaban a punto de estrellarse con sus NetPC. 3Com compraba US Robotics, Epson llegaba a los 1440 puntos por pulgada con sus impresoras, Sony presentaba una cámara digital con una resolución de 640×480 a un precio de 140.000 pesetas y muchos usuarios se entretenían dibujando con POVRay. Una impresora láser valía 200.000 pesetas, un monitor CRT de 16” 100.000, y un lector de DVD de Pionner, 80.000.

Entre la nostalgia y la incredulidad constatamos que el salto tecnológico vivido estos últimos años es impresionante, y probablemente irrepetible. Puede que aparezcan nuevas tecnologías, nuevos materiales con los que fabricar procesadores, o nuevas pantallas tridimensionales que podremos enrollar en el bolsillo. Probablemente nos dejen utilizar los dispositivos móviles con baterías de etanol o permanentemente conectados a Internet de forma gratuita. Pero a lo que difícilmente podremos asistir es al salto tecnológico vivido esta última década. Los hábitos han cambiado y no se prevé que nos los cambien otra vez. Probablemente nos cambien las herramientas con las que mantendremos estos hábitos, pero lo absortos y sometidos que estamos con y a la tecnología en relación al 1.997 ya no lo cambia nadie.

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