
Hace poco hablábamos del futuro de la distribución de contenidos audiovisuales olvidándonos del soporte físico para adoptar el digital. Ha ocurrido con la música, con las películas, con los videojuegos y, como no podía ser de otra forma, con los libros, cómics o cualquier tipo de medio escrito.
Cómo es lógico si disponemos del contenido, necesitamos de su correspondiente “reproductor” para poder visualizarlo y en el caso de los contenidos escritos generalmente suelen tratar de hacernos la “conversión” lo menos dolorosa posible, es decir, que se parezca a un libro/revista/diario de verdad.
Es el caso de los Lectores de libros electrónicos o eBooks, se trata de unos dispositivos que en lugar de disponer de pantalla para mostrar los contenidos, utilizan tinta electrónica, un tipo de tinta que de un vistazo es exactamente igual a la de toda la vida, pero tiene la ventaja de poder “borrarse” y “reescribirse” a voluntad.
Hoy os presentamos el análisis en profundidad de uno de estos eBooks, en concreto el iLiber, que puede obtenerse en www.mielibro.com y que muy amablemente nos han cedido uno para poder ofreceros esta reseña.

Empecemos por las características (no deja de ser un aparato electrónico):
- Pantalla de 6”, 8 escala de grises (De fabrica sale con 4 pero los chicos de Mielibro actualizaron el driver para mejorarlo)
- Batería de Litio, autonomía de hasta 8000 vueltas de página
- 512Mb de memoria interna
- Ranura para tarjetas de memoria SD hasta 4Gb
- Dimensiones 19,1 x 12,1 x 0,9cm / 7,5” x 4,75” x 0,35”
- Peso: 174g
- Compatible con Windows, Mac OS y Linux
Diseño:
Muchos aficionados a la lectura se ven reticentes a dejar atrás el soporte clásico, principalmente por lo aparatoso de llevar un trasto grande, pesado e incomodo de sujetar o bien un dispositivo pequeño y manejable pero con un tamaño de pantalla insuficiente para la lectura, afortunadamente, no es el caso del iLiber.

Como podéis apreciar en las fotos el dispositivo es extremadamente delgado, apenas poco más de la mitad del grueso de una caja de CD, eso significa que podemos llevarlo en cualquier parte sin miedo a que moleste o se haga incomodo de llevar, si a eso le sumamos que su peso es de tan solo 174 gramos estamos hablando de un aparato que prácticamente pasará desapercibido, os puedo asegurar que llevar un bolso/mochila con o sin el es exactamente lo mismo, absolutamente inapreciable la diferencia de peso.
El peso es además muy importante porque estaremos soportando el dispositivo durante horas, al ser tan ligero los brazos aguantaran mucho más tiempo que si sujetamos un libro de toda la vida, por pequeño que sea.

La disposición de los botones es bastante adecuada para las funciones que desempeñan, a excepción del “pasa páginas”, estaría bien disponer de botones laterales a la tipica altura por la que agarramos “el libro” (al estar en la parte inferior será inevitable cambiar la postura de la mano para pasar página). Evidentemente al cabo de un tiempo acabamos acostumbrados a su uso, pero no deja de ser un punto negativo (aunque pequeño) frente al libro de toda la vida.
La pantalla es fantástica, tiene un tamaño excelente para poder visualizar todo tipo de contenidos y la tinta electrónica se ve exactamente igual a un libro impreso de verdad y esto no os lo vais a creer hasta que no lo veáis en persona, es realmente curioso observar como se “borra” y vuelve a escribir la página siguiente cada vez que avanzamos un punto.
Como única pega de la pantalla a mencionar, tendremos dificultades para visualizar los contenidos si hay una fuente de luz cercana que provoque un reflejo sobre la misma, si bien es un problema menor que no ocurre con frecuencia se convierte en algo muy molesto cuando se provoca. De manera adicional habría sido todo un acierto convertir la pantalla en táctil pero por otro lado se comprende por que de lo contrario el precio del dispositivo no habría podido ser tan ajustado e inferior a sus competidores.

La prueba de fuego, usabilidad y funcionalidad:
Todo esto es muy bonito, pero ¿Que tal se usa? ¿Los menús son intuitivos? ¿Responde rápido a las acciones? ¿Se cuelga? ¿Dura mucho la batería? ¿Tiene alguna función extra? Hemos estado utilizándolo durante muchísimos días y ciertamente podemos hablar del tema con conocimiento de causa.
Encendemos el iLiber:
Lo primero que realizará es la carga del sistema operativo, esto dura aproximadamente unos 30 segundos (Tiempo calculado en una unidad con 107 libros en memoria) y ocurrirá cada vez que lo encendamos.

Tras la correspondiente carga accedemos al explorador de archivos de manera automática, el cual nos muestra las carpetas y libros que tengamos en nuestro dispositivo, es capaz de reconocer rtf, txt, fb2, html/chm, prc, pdf, epub y jpg, recordemos que podemos tenerlos tanto en su memoria interna de 512Mb como en una tarjeta de memoria de tipo SD (las más comunes y baratas del mercado), la pantalla nos muestra el título, el tamaño, la fecha de compra y otros datos dependiendo del tipo de archivo que estemos consultando.

Una vez abierto el documento podemos empezar a leer, el dispositivo nos permite adecuar la lectura a nuestro gusto, podemos modificar la fuente o el tamaño según nos convenga o necesitemos, no importa si el libro tiene un tamaño de letra ilegible, la ampliamos a la que nos sea más cómoda y solucionado, el iLiber se desenvuelve perfectamente con esta labor y puede adecuar el formato y estilo del texto en cualquier tipo de archivo sin problemas, incluso los pesados PDF’s.

El Software con el que trabaja el dispositivo nos permite así mismo poder dirigirnos a la página que deseemos mediante un sencillo menú de selección numérica. No os asustéis, eso no implica que tengamos que dirigirnos a la página por la que íbamos cada vez ya que el dispositivo almacena en memoria exactamente el punto donde hemos dejado el libro, de manera que la próxima vez que accedemos al mismo, cargará directamente la página correspondiente. Esta función es efectiva con cualquier contenido que llevemos en el dispositivo, de manera que podemos estar con 100 libros a la vez y continuar por donde dejamos la lectura en cualquiera de ellos sin el menor esfuerzo.

En cuanto a la soltura del mismo sobre la marcha, lo cierto es que la tinta electrónica funciona de una manera bastante eficiente, si bien el tiempo de refresco no es instantáneo, apenas alcanzará el segundo el tiempo que necesita para “borrar” y “dibujar” la siguiente página cada vez que la cambiemos. Podría ser reprochable si no fuera porque en un libro real, tardamos lo mismo a menos que vayamos pasando páginas simplemente por ojear.
Como punto negativo, nos encontramos que desgraciadamente no existe una función “Stand By” es decir, que nos permita dejar el dispositivo “dormido” y encenderlo instantáneamente para continuar donde lo dejamos. Cada vez que apaguemos el iLiber y volvamos a encenderlo más tarde, tendremos que esperar la correspondiente carga del sistema, seleccionar el libro deseado en el explorador de archivos y esperar a que cargue el punto por donde lo dejamos.

Autonomía:
Como habréis observado en las especificaciones el fabricante le otorga una autonomía de 8000 vueltas de página, lo cierto es que no podemos corroborarlo hasta tal punto pero si os podemos asegurar que hemos estado utilizándolo durante un mes entero sin percatarnos del nivel de carga que llevaba (al final lo recargamos “por si acaso” pero no hemos llegado al 0 nunca).
De modo que en este aspecto consideramos que incluso es mejor de lo que podíamos esperar. Si a eso le sumamos que se recarga mientras utilizamos el cable mini USB estándar con el que lo conectamos al equipo para la transferencia de archivos probablemente no tendremos jamás problemas de cargadores voluminosos o dificultades para encontrar un enchufe.
Extras:
Como todo aparato electrónico que se precie, el iLiber no puede limitarse a realizar única y exclusivamente su función principal.
Ya sabemos que además de libros podemos reproducir PDF’s, imágenes, documentos y otros tantos formatos que no tendrían por que estar, pero sin embargo están. Aun así, guarda un par de perlas que creo convenientes mencionar.

¡Un Sudoku! La verdad es que no me sorprendió cuando lo vi, parece que está de moda el jueguecito de marras entre toda población y los lectores no iban a ser menos. Una cosa está clara, tenemos sudokus de por vida.

Este puerto que veis es el minijack de toda la vida, es decir, para insertar unos auriculares. Si bien por ahora no sirve de nada, estoy completamente convencido de que en poco tiempo veremos algún parche o similar para poder utilizarlo como reproductor de MP3 o Audiolibros, de modo que ampliaríamos aun más la lista de funciones y posibilidades del dispositivo.
Conclusión:
Lo cierto es que el iLiber no solo nos ha dejado un buen sabor de boca, si no que hemos podido ser capaces de sustituir al libro de toda la vida y no echarlo en absoluto de menos.
También podemos dar fe de que las personas que hemos dejado probar el dispositivo han quedado sorprendidas (creedme, la tinta electrónica es espectacular cuando la vemos en acción por primera vez) y se han dirigido irremediablemente a comprarse uno.
Realmente pocas pegas podemos ponerle si lo comparamos con el resto de dispositivos del mercado ya que todos adolecen de los mismos problemas con la diferencia de que los puntos destacables del iLiber pueden marcar la diferencia, a saber:
- Pantalla más grande
- Excelente autonomía
- Pequeño, ligero y muy fino
- Software sencillo y potente
- Conectores universales y no propietarios
- ¡El precio! Se trata de uno de los más económicos del mercado (en el caso de Mielibro.com 249.95€ con 100 eBooks incluidos, ahora comparad el resto de modelos del mercado)
Para rematar la faena y terminar de demostrar la efectividad de la pantalla y la tinta electrónica, aquí tenéis una serie de fotos comparándolo con un libro, creo que sencillamente sobran las palabras:



¿Queréis uno? En www.mielibro.com podéis haceros con el además de poder comprar libros para el mismo.
Si tenéis dudas sobre el dispositivo, no os cortéis y utilizad los comentarios
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